Menú del usuario

Registro


Creative Commons License

Portada Artículos Análisis Riddick golpea dos veces
Riddick golpea dos veces
( 0 Votos )
Escrito por Iván R. González   
Lunes, 29 de Junio de 2009 20:44
El mundo de los videojuegos es un viejo gruñón, caprichoso y desagradecido. Continuamente vemos cómo las cuatro franquicias de siempre venden auténticas millonadas sin mover un dedo, mientras que otras apuestas más arriesgadas y con mayor valor creativo se mueren de risa en las estanterías. Algo así pasó con Escape From Butcher Bay, juego de acción sobresaliente que rápidamente fue proclamado como uno de los mejores títulos de 2004. Resulta fácil imaginarse la frustración de Starbreeze, una desarrolladora sueca desconocida por aquellas fechas, al ver cómo la media de 9 que habían conseguido en la prensa internacional se veía recompensada con un fracaso estrepitoso de ventas.

The Chronicles of Riddick

Ahora, arropados por el moderado éxito de su primer juego para la presente generación, The Darkness, han decidido volverlo a intentar. Su siguiente Riddick no es una secuela, sino un remake completo que respeta el ignorado material original y lo amplía con nuevos niveles desarrollados para la ocasión. Dos años después de su anuncio, tras diversos problemas de producción y un cambio de editora, esos niveles extra han crecido hasta convertirse en una secuela completa y el propio producto ha pasado de ser un remake ampliado a un pack doble con dos juegos en uno. Para que luego digan que todos los retrasos son malos.

“La oscuridad, mi favorita”

Para bien o para mal, Riddick es un juego mentiroso, una de esas propuestas que parecen una cosa y al final resultan ser otra muy distinta. Ahí lo tenéis: cámara en primera persona, escenarios cerrados de ambientación futurista, apadrinamiento de un actor de éxito, historia basada en una licencia cinematográfica… Lo más obvio es imaginarse un shooter pasillero y facilón para mayor gloria de un Vin Diesel de domingo por la tarde, que iría adornando la acción con chascarrillos chulescos más o menos acertados.

Error, terrible error. Por suerte este Riddick no es nada de eso. Estamos ante un sorprendente juego con más aventura que acción, donde la infiltración y la exploración de los escenarios es clave, donde se muere rápido y se mata poco y con dificultad.

The Chronicles of Riddick


En ninguno de los dos juegos del pack nos encontramos con grandes arsenales. De hecho, las armas hacen su aparición relativamente tarde y tampoco vamos a nadar en munición precisamente. En realidad Riddick es un personaje sigiloso que gusta más de retorcer cuellos desde la oscuridad que de reventarlo todo a escopetazos, un poco en la línea de Thief, y es esa cualidad la base de la propuesta que nos ocupa.

Sin perder de vista esta fórmula básica podemos apreciar dos planteamientos ligeramente distintos entre ambos juegos. En la Fuga de Butcher Bay el objetivo es escapar de la prisión de máxima seguridad. Aquí Riddick estará permanente situación de desventaja, obligando a meditar cuidadosamente la situación más ventajosa del escenario, además de abordar a los enemigos siempre de uno en uno. Por el contrario, Assault on Dark Athena es un juego más tradicional, donde Riddick es el atacante bastante a menudo, de modo que nos encontramos con mayor número de enemigos y una acción más directa. Sigue sin ser un shooter tradicional, pero no tiene un énfasis tan marcado en el sigilo.

En cuanto a estructura, las diferencias son también notables. La primera parte ofrece un mapeado bastante abierto donde la interacción con los demás reclusos es básica para avanzar en la historia y emprender misiones secundarias. La inmersión es probablemente mayor y resulta fácil sentirse dentro de la piel de Riddick en todo momento, a lo que ayuda un HUD reducido a la mínima expresión y una ambientación sublime. La trama ofrece constantemente nuevos alicientes y aún hoy sorprende por su madurez y modernidad. Lamentablemente esta sensación no está tan lograda en la secuela, que se muestra mucho más lineal y predecible.

La mejor expresión para describir la secuela, que en teoría debería ser el plato fuerte del pack, es “falta de inspiración”. Aunque sería injusto calificarla de mediocre, está marcada por la sensación de que no ofrece nada que no estuviera mejor en Butcher Bay. La única novedad de peso son los drones manejables a control remoto, que lamentablemente no son más que una excusa puntual para liarnos a tiros a lo bestia sin reparar en la munición.

The Chronicles of Riddick


A pesar de sus evidentes fallos, no debemos perder de vista que la secuela iba a ser en realidad una simple expansión que se fue ampliando a medida que el juego se iba retrasando, así que la falta de innovación resulta hasta cierto punto comprensible, que no disculpable. Esta ligera decepción contrasta con la alegría que produce redescubrir Butcher Bay en pleno 2009 y admirar cómo sigue manteniendo intacta su frescura cinco años después.

Sobre el inesperado modo online no hay mucho que decir. Se nota que lo han introducido por compromiso porque realmente aporta muy poco. Los modos de juego son demasiado genéricos, la estabilidad de la red no es buena y, por qué no decirlo, el diseño de juego de Riddick no es el apropiado para pegar tiros en multijugador. Para eso ya hay propuestas con mayor variedad y un apuntado más pulido. Es una pena que las exigencias del mercado actual obliguen a malgastar recursos en introducir con calzador un modo multijugador tan prescindible.



 
Redaccin y contacto